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Louis Le Duff
Un oficio que siempre tiene
las manos en la “masa”:
masa de pan, masa de bollo,
masa de repostería,
masa de pizza…
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| Desde el campo directamente hasta el plato |
En diciembre de 1995, la revista Entreprendre entrega el “Premio al empresario del año” a Louis Le Duff, creador de la enseña Brioche Dorée y del Grupo Le Duff. Actualmente, dirige una empresa de restauración con 535 establecimientos (Brioche Dorée, Pizza Del Arte, La Madeleine, Le Fournil de Pierre) y cinco fábricas Bridor, emplea a más de 8.000 personas en todo el mundo y este año registrará un volumen de negocio cercano a los 600 millones de euros.
Sin embargo, nada hacía presagiar que este niño oriundo de la región francesa de Nord-Finistère fuera a figurar entre las historias de éxito más destacadas de la economía francesa.
Se puede decir que Louis Le Duff es un hijo de Léon, esa tierra situada al norte de Brest, de donde procede también la familia Leclerc, que ha dejado una impronta en el mundo de la distribución en Francia.
Su padre, Vincent Le Duff, y su madre, Soizic Kersauson, horticultores dedicados a la venta de verduras y hortalizas, no dudaron en seguir el camino abierto por Alexis Gourvennec, el artífice de la modernización de la agricultura bretona en los años 1960. Hubieran querido que su hijo se convirtiera en un buen “campesino” pero, tal y como confiesa de buen grado el propio Louis Le Duff, nunca le gustaron las labores del campo. Lo que le apasionaba del negocio familiar eran los aspectos comerciales. “He nacido”, nos comenta, “en una familia donde el amor por el trabajo y el sentido empresarial formaban parte de la educación, un entorno donde el deseo de establecerse por su cuenta nos viene de nacimiento. |
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Yo he seguido la estela de mis padres, fiel reflejo de mi amor y admiración. Así me sobrevino la pasión por el comercio desde mi más tierna infancia”.
A los 15 años y a instancias de sus padres, Louis empieza a trabajar en la pequeña empresa familiar de horticultura. No tardará en mostrar sus grandes dotes de negociante. Su padre le envía solo al mercado de abastos de Plouescat, donde se curte en el oficio: vender hoy a precio de mercado o esperar a mañana para obtener un precio mejor, a riesgo de encontrarse con una gran cantidad de verduras perecederas e invendibles… Toda una pesadilla para un horticultor aprendiz de quince años.
A uno de sus amigos sorprendido por todo esto, Vincent Le Duff le replica : Sé muy bien que le van a timar; pero también sé que es la mejor inversión que puedo hacer. A esta edad es cuando se hacen los mejores comerciantes”.
Transcurridos dos años, Louis retoma sus estudios, junto a los hermanos del Instituto de la Cruz Roja de Brest y, más tarde, entra en la Escuela Superior de Comercio de Angers (ESSCA). El comercio le sigue allá por donde va. Durante sus estudios en Angers, se convierte en vendedor de caravanas y su negocio va tan bien que contrata a dos estudiantes para ayudarle. |
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